
Por: Felipe Gómez A.
La historia de la comuna 2 sin duda ha estado marcada por muchos hechos y personajes, uno de esos lugares que hizo historia en la comuna 2, fue un lugar conocido como la zona de tolerancia, la más conocida en su época y que marco sin duda no solo la historia del sector Nor. Oriental, sino de toda la ciudad, ese lugar era conocido con el nombre de “las Camelias”.
Una zona que a diferencia de su nombre no escondía tanta belleza como el arbusto del mismo nombre, las Camelias surgió aproximadamente en los años 30, una época marcada por la moral y la decencia, razón por lo cual nace este lugar en una zona prácticamente deshabitada de la ciudad.
Nombres como Acapulco, Bataclan, Copinol y el Venedo, eran conocidos en toda la zona por ser los más famosos grilles del lugar en los cuales se combinaban grandes pistas de baile, comida típica y sensuales shows musicales realizados por las más bellas mujeres del lugar.
En la única época del año en la cual todo cambiaba era en la semana santa, como comenta don Darío Calderón, uno de los más antiguos habitantes del barrio Moscú, quien vivió toda la historia de esta zona sobre la cual comenta “en semana santa, todas las mujeres que trabajaban en los bares de las Camelias, dejaban de trabajar durante esa semana y los bares y grilles eran cerrados y no le vendían licor a nadie, además todas las mujeres que trabajaban allí, uno las podía ver en las procesiones de la iglesia completamente vestidas de negro y cubiertas con velos oscuros, cumpliendo con este sagrado rito”
Sin duda alguna las camelias era el más conocido centro de diversión de toda la ciudad, donde especialmente los hombres gastaban todo su dinero en licor y prostitución, un sitio conocido como la zona de tolerancia en sus inicios pero que luego adopto el nombre de “las Camelias” en memoria de Camelia Leonor, una esbelta prostituta que fue asesinada por uno de sus muchos amantes.
Cuentan las personas que la conocían, que Camelia Leonor era una sensual adolescente que por diversos motivos de la vida ingreso en el mundo de la prostitución y gracias a sus naturales atributos, su bella piel trigueña y una sensual cadera que movía todas las noches al acorde de los porros, el chachachá y las cumbias, en los grilles y casas de citas donde trabajaba, hizo que estos dotes para el baile combinado con su seductora belleza, la convirtieran en el centro de atención de todas las miradas donde se encontrará.
Camelia Leonor, fue sin duda la prostituta más conocida de todo el lugar, una sensual mujer que un sin numero de hombres frecuentaban para comprar un rato de placer que ella ofrecía a cambio de un poco de dinero.
La historia de esta seductora mujer, acabaría una fría noche lluviosa como afirmaron testigos de la apoca, noche en la cual Camelia Leonor se encontraba como de costumbre en el bar Acapulco, el más conocido de la zona gracias a que Camelia trabajaba allí.
Esa oscura noche, el reloj marcaba las 11pm, hora en la que ingreso al bar uno de los clientes habituales de Camelia, el cual se acerco a ella y luego de un fuerte intercambio de palabras saco de su pantalón un revolver y sin decir más lo apunto contra Camelia Leonor y fríamente tiro del gatillo causando la muerte de Camelia minutos más tarde.
De esta manera terminaría la historia de las más famosa prostitutas de esta conocida zona de tolerancia, lugar en el cual hizo historia hasta el punto de lograr que este sitio llevara su nombre, pero la historia de la zona de tolerancia “las Camelias” no terminaría allí.
Tiempo después el bar “Venedo”, otro de los bares de la zona, se hizo conocido en todo el país, pero esta vez no era por unas sensuales caderas sino por ser el sitio de otro reconocido asesinato, el del famoso cantante de la época Lucho Vázquez.
De esta manera esta zona de grilles, de grandes fachadas vistosas que vibraban al compás de toda clase de música, desde los boleros más conocidos de la época y los agudos acordes de la sonora Matancera, hasta la guaracha y el chachachá combinado con tandas de música ranchera, que eran acompañadas con el amargo y refrescante sabor de una “Clarita Pilsen” bien helada y la agradable compañía de una mujer, lo cual hacía que este zona fuera uno de los sitios más conocidos y agitados de la ciudad, pero poco a poco las Camelias comenzó a decaer.
Algunos afirman que el lugar tuvo una época bastante sana y la vigilancia de las autoridades era eficiente, pero todo esto comenzó a cambiar con el paso de los años y así, este lugar frecuentado por obreros del municipio, estudiantes, taxistas y chóferes de buses entre muchas otras personas, se convertiría en un lugar en el que había que tener mucho cuidado por los constantes robos.
Así pues, mientras los visitantes de las Camelias anduvieran en grupo no tendrían ningún problema, pero otra era la historia cuando alguno pasaba solo, ya que era costumbre por parte de los pandillas de barrios como la Rosa y Moravia, atacar al indefenso golpeándolo fuertemente pero sin matarle, con el fin de robarle el dinero y sus demás pertenencias a la solitaria victima.
Estos hechos que se repetían constantemente, sumados a la violencia e inseguridad que se habían apoderado del lugar, hizo que gran cantidad de habitantes de la zona realizaran enérgicas protestas, lo cual llevo a la intervención de las autoridades que entraron a acabar con esta zona conocida ahora por la cantidad de delitos que allí ocurrían, acabando así también con una de las zonas que marco parte de la historia del nor.-oriente de la ciudad.
Las Camelias definitivamente dejo una huella en las personas que la vivieron, incluso durante muchos años luego de su desaparición las secuelas de inseguridad, desnutrición, prostitución y violencia, eran evidentes y se sintieron durante varios años marcando la historia de la comuna 2 considerablemente.
Incluso la casa donde funciona en la actualidad la Corporación Cultural Nuestra Gente, fue en aquella época una de esas conocidas casas de citas, un lugar llamado “Copinol # 2”, el cual había nacido como competencia de otro conocido grill también llamado “Copinol”.
Toda esta historia comenzó cuando el señor Jorge Alzate, quien era el antiguo propietario de esta casa, decidió crear este grill luego de haberse separado de su esposa con la cual tenia el grill “Copinol”, razón por la cual, don Jorge quien por la separación había perdido el primer grill, el cual quedo en manos de su ex esposa, decidió crear el grill “Copinol # 2”, la historia de este grill terminaría cuando la zona de las Camelias comenzó a decaer hasta el punto de desaparecer, razón por la cual el grill Copinol #2 como muchos otros de la zona fue abandonado.
Todo esto cambio, cuando en el año de 1991 la Corporación Cultural Nuestra Gente, entro negociar con la segunda esposa de don Jorge, una de las partes inferiores de la casa, lugar que fue acondicionado como el teatro de la corporación, el cual aún funciona en la actualidad en el mismo lugar.
Luego de un par de años, en 1994, la Corporación Cultural Nuestra Gente, negocio el segundo piso de la casa a la cual le tuvieron que hacer varios arreglos por el avanzado estado de deterioro en que se encontraba, lugar que para ese momento estaba habitada únicamente por los roedores, finalmente en 1995 se negocio con el dueño el primer piso de la casa quedando así completamente en manos de la Corporación Cultural Nuestra Gente.
La historia de la Corporación Cultural Nuestra Gente en esta sede ha sido una historia llena de grandes logros y avances no solo para la corporación sino para toda la población de la comuna 2, que se han visto beneficiados con los talleres y obras de teatro que allí se presentan, un espacio que cambio el espeso humo de los cigarrillos y el licor del grill que allí se ubicaba, por un trabajo en pro del arte y la cultura en la comuna 2.
Ahora, luego de muchos años esta secuela que dejo la zona de tolerancia llamada las Camelias apenas comienza a desaparecer, en medio de una población que mira con expectativa hacia el futuro, un futuro que sin duda ha cambiado mucho desde aquellos tiempos.
Proyectos como “Comunarte”, “Jóvenes con futuro”, “Cultura E”, entre muchos otros, generan la esperanza de un futuro mejor y más prometedor del que se vieron obligadas a vivir gran cantidad de jóvenes quienes por la necesidad y las dificultades de la vida se vieron internas en el oscuro mundo de las Camelias, todo por no tener más posibilidades para sostenerse o mucho menos de salir adelante, en una época marcada por la pobreza, la violencia y la falta de expectativas sobre un futuro que para muchos pareció nunca existir.
Fuente: Periódico Comunarte
La historia de la comuna 2 sin duda ha estado marcada por muchos hechos y personajes, uno de esos lugares que hizo historia en la comuna 2, fue un lugar conocido como la zona de tolerancia, la más conocida en su época y que marco sin duda no solo la historia del sector Nor. Oriental, sino de toda la ciudad, ese lugar era conocido con el nombre de “las Camelias”.
Una zona que a diferencia de su nombre no escondía tanta belleza como el arbusto del mismo nombre, las Camelias surgió aproximadamente en los años 30, una época marcada por la moral y la decencia, razón por lo cual nace este lugar en una zona prácticamente deshabitada de la ciudad.
Nombres como Acapulco, Bataclan, Copinol y el Venedo, eran conocidos en toda la zona por ser los más famosos grilles del lugar en los cuales se combinaban grandes pistas de baile, comida típica y sensuales shows musicales realizados por las más bellas mujeres del lugar.
En la única época del año en la cual todo cambiaba era en la semana santa, como comenta don Darío Calderón, uno de los más antiguos habitantes del barrio Moscú, quien vivió toda la historia de esta zona sobre la cual comenta “en semana santa, todas las mujeres que trabajaban en los bares de las Camelias, dejaban de trabajar durante esa semana y los bares y grilles eran cerrados y no le vendían licor a nadie, además todas las mujeres que trabajaban allí, uno las podía ver en las procesiones de la iglesia completamente vestidas de negro y cubiertas con velos oscuros, cumpliendo con este sagrado rito”
Sin duda alguna las camelias era el más conocido centro de diversión de toda la ciudad, donde especialmente los hombres gastaban todo su dinero en licor y prostitución, un sitio conocido como la zona de tolerancia en sus inicios pero que luego adopto el nombre de “las Camelias” en memoria de Camelia Leonor, una esbelta prostituta que fue asesinada por uno de sus muchos amantes.
Cuentan las personas que la conocían, que Camelia Leonor era una sensual adolescente que por diversos motivos de la vida ingreso en el mundo de la prostitución y gracias a sus naturales atributos, su bella piel trigueña y una sensual cadera que movía todas las noches al acorde de los porros, el chachachá y las cumbias, en los grilles y casas de citas donde trabajaba, hizo que estos dotes para el baile combinado con su seductora belleza, la convirtieran en el centro de atención de todas las miradas donde se encontrará.
Camelia Leonor, fue sin duda la prostituta más conocida de todo el lugar, una sensual mujer que un sin numero de hombres frecuentaban para comprar un rato de placer que ella ofrecía a cambio de un poco de dinero.
La historia de esta seductora mujer, acabaría una fría noche lluviosa como afirmaron testigos de la apoca, noche en la cual Camelia Leonor se encontraba como de costumbre en el bar Acapulco, el más conocido de la zona gracias a que Camelia trabajaba allí.
Esa oscura noche, el reloj marcaba las 11pm, hora en la que ingreso al bar uno de los clientes habituales de Camelia, el cual se acerco a ella y luego de un fuerte intercambio de palabras saco de su pantalón un revolver y sin decir más lo apunto contra Camelia Leonor y fríamente tiro del gatillo causando la muerte de Camelia minutos más tarde.
De esta manera terminaría la historia de las más famosa prostitutas de esta conocida zona de tolerancia, lugar en el cual hizo historia hasta el punto de lograr que este sitio llevara su nombre, pero la historia de la zona de tolerancia “las Camelias” no terminaría allí.
Tiempo después el bar “Venedo”, otro de los bares de la zona, se hizo conocido en todo el país, pero esta vez no era por unas sensuales caderas sino por ser el sitio de otro reconocido asesinato, el del famoso cantante de la época Lucho Vázquez.
De esta manera esta zona de grilles, de grandes fachadas vistosas que vibraban al compás de toda clase de música, desde los boleros más conocidos de la época y los agudos acordes de la sonora Matancera, hasta la guaracha y el chachachá combinado con tandas de música ranchera, que eran acompañadas con el amargo y refrescante sabor de una “Clarita Pilsen” bien helada y la agradable compañía de una mujer, lo cual hacía que este zona fuera uno de los sitios más conocidos y agitados de la ciudad, pero poco a poco las Camelias comenzó a decaer.
Algunos afirman que el lugar tuvo una época bastante sana y la vigilancia de las autoridades era eficiente, pero todo esto comenzó a cambiar con el paso de los años y así, este lugar frecuentado por obreros del municipio, estudiantes, taxistas y chóferes de buses entre muchas otras personas, se convertiría en un lugar en el que había que tener mucho cuidado por los constantes robos.
Así pues, mientras los visitantes de las Camelias anduvieran en grupo no tendrían ningún problema, pero otra era la historia cuando alguno pasaba solo, ya que era costumbre por parte de los pandillas de barrios como la Rosa y Moravia, atacar al indefenso golpeándolo fuertemente pero sin matarle, con el fin de robarle el dinero y sus demás pertenencias a la solitaria victima.
Estos hechos que se repetían constantemente, sumados a la violencia e inseguridad que se habían apoderado del lugar, hizo que gran cantidad de habitantes de la zona realizaran enérgicas protestas, lo cual llevo a la intervención de las autoridades que entraron a acabar con esta zona conocida ahora por la cantidad de delitos que allí ocurrían, acabando así también con una de las zonas que marco parte de la historia del nor.-oriente de la ciudad.
Las Camelias definitivamente dejo una huella en las personas que la vivieron, incluso durante muchos años luego de su desaparición las secuelas de inseguridad, desnutrición, prostitución y violencia, eran evidentes y se sintieron durante varios años marcando la historia de la comuna 2 considerablemente.
Incluso la casa donde funciona en la actualidad la Corporación Cultural Nuestra Gente, fue en aquella época una de esas conocidas casas de citas, un lugar llamado “Copinol # 2”, el cual había nacido como competencia de otro conocido grill también llamado “Copinol”.
Toda esta historia comenzó cuando el señor Jorge Alzate, quien era el antiguo propietario de esta casa, decidió crear este grill luego de haberse separado de su esposa con la cual tenia el grill “Copinol”, razón por la cual, don Jorge quien por la separación había perdido el primer grill, el cual quedo en manos de su ex esposa, decidió crear el grill “Copinol # 2”, la historia de este grill terminaría cuando la zona de las Camelias comenzó a decaer hasta el punto de desaparecer, razón por la cual el grill Copinol #2 como muchos otros de la zona fue abandonado.
Todo esto cambio, cuando en el año de 1991 la Corporación Cultural Nuestra Gente, entro negociar con la segunda esposa de don Jorge, una de las partes inferiores de la casa, lugar que fue acondicionado como el teatro de la corporación, el cual aún funciona en la actualidad en el mismo lugar.
Luego de un par de años, en 1994, la Corporación Cultural Nuestra Gente, negocio el segundo piso de la casa a la cual le tuvieron que hacer varios arreglos por el avanzado estado de deterioro en que se encontraba, lugar que para ese momento estaba habitada únicamente por los roedores, finalmente en 1995 se negocio con el dueño el primer piso de la casa quedando así completamente en manos de la Corporación Cultural Nuestra Gente.
La historia de la Corporación Cultural Nuestra Gente en esta sede ha sido una historia llena de grandes logros y avances no solo para la corporación sino para toda la población de la comuna 2, que se han visto beneficiados con los talleres y obras de teatro que allí se presentan, un espacio que cambio el espeso humo de los cigarrillos y el licor del grill que allí se ubicaba, por un trabajo en pro del arte y la cultura en la comuna 2.
Ahora, luego de muchos años esta secuela que dejo la zona de tolerancia llamada las Camelias apenas comienza a desaparecer, en medio de una población que mira con expectativa hacia el futuro, un futuro que sin duda ha cambiado mucho desde aquellos tiempos.
Proyectos como “Comunarte”, “Jóvenes con futuro”, “Cultura E”, entre muchos otros, generan la esperanza de un futuro mejor y más prometedor del que se vieron obligadas a vivir gran cantidad de jóvenes quienes por la necesidad y las dificultades de la vida se vieron internas en el oscuro mundo de las Camelias, todo por no tener más posibilidades para sostenerse o mucho menos de salir adelante, en una época marcada por la pobreza, la violencia y la falta de expectativas sobre un futuro que para muchos pareció nunca existir.
Fuente: Periódico Comunarte

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