La Rosa, todo un jardín desde su creación




La historia del barrio al Rosa comienza en el año de 1930, fecha en la cual ya se veían algunas casa fincas ubicadas en este lugar, luego poco a poco se comenzaron a ver cada vez más ranchitos y de esta manera se dio inicio a otro barrio más de Medellín, un lugar en el cual las personas de escasos recursos hallaron una solución rudimentaria a sus problemas de vivienda.

Los primeros habitantes del barrio la Rosa, eran personas provenientes del campo, campesinos recién llegados a la ciudad que huían de la violencia que por ese tiempo se había agudizado en el campo.

Estos primeros habitantes se comenzaron a organizar en este lugar, un sitio de amplios potreros, grandes árboles y rastrojos, un lugar carente de toda clase de servicios, razón por la cual sus habitantes tenían que ir a recoger el agua a unos posos cercanos a la quebrada Alférez.

En un principio este barrio era conocido como el sector bajo del barrio Moscú, pero adopto el nombre de “la Rosa” debido a una hermosa casa finca que estaba cerca al río, en la cual las dueñas tenían un florecido jardín, además una de las ellas se llamaba Rosa, razón por la cual cambiaron el nombre de “Moscú Bajo” a “Santa Cruz la Rosa”.

Este cambio de nombre se debió en gran parte al padre Darío Mejía, que fue uno de los primeros párrocos en el barrio Moscú, quien lidero una campaña en favor del cambio de nombre del barrio Moscú, el cual era según él, un nombre comunista, por lo que pedía el cambio de nombre a “Santa Cruz la Rosa”, el cual era un nombre más cristiano y bonito como el jardín de la casa finca donde se desarrollo este barrio.

En aquellas primeras noches de existencia del barrio la Rosa, la única luz que se veía en el barrio era la de las velas de cebo y las lámparas de petróleo con las cuales sus primeros habitantes iluminaban su noches, esta iluminación rudimentaria duraría mucho tiempo, hasta el punto de volverse algo común, razón por la cual pasaron décadas con el mismo problema.

Así poco a poco el barrio “la Rosa” comenzó a desarrollar su historia, que comienza en la década de los 30, pero solo hasta la década de los 40 se intensificaron las invasiones y el desarrollo de este y posteriormente en la década de los años 50, comienza la urbanización del barrio, llevada a cabo por la firma urbanizadora la Rosa, quienes entregaban a los propietarios las escrituras de los lotes con planos aprobados por el municipio.

De aquellos días doña Alicia Osorio Marín, una de las personas de más antigüedad en el barrio, quien lleva 46 años viviendo en este lugar recuerda “En esos tiempos el barrio apenas comenzaba a poblarse, eran muy pocas las casas y no había carros ni calles como ahora, todo era muy aburridor”.

Por aquellos días, el único medio de transporte era un carro de escalera que venia por la carretera de Bermejal (Cra 52), que llegaba a la escuela Carlos E. Restrepo, luego escuela especial la Rosa.

Solo hasta la década de los 50 llegó el servicio de energía eléctrica y años mas tarde llego el servicio de agua y alcantarillado, todo en el barrio era armonía y calma, la gente salía de sus casas sin ninguna preocupación, ya que no había ladrones y sin importar las grandes dificultades o pobreza que se vivía por aquellos días, los habitantes del barrio la Rosa, se sentían orgullosos de su barrio.

Sin duda todas esas carencias y dificultades que vivían habían fomentado la colaboración y solidaridad entre los vecinos, los cuales se apoyaban y ayudaban mutuamente y sin ninguna clase de interés cuando uno de ellos tenía algún problema, el apoyo entre vecinos fue vital en estos tiempos de tantas dificultades.

Pero en medio de las dificultades también había espacio para la diversión, por lo cual los fines de semana varios de los habitantes del barrio la Rosa iban de paseo a los bañaderos, los cuales se estaban ubicados detrás de donde se encuentra en la actualidad la iglesia de Santa Cruz.

“Hubo una época de mucha violencia en el barrio, a todos los muchachos de por acá los mataron fue una época muy difícil para todos, pero uno no se podía ir por que no se podía dejar tirada la casita”, recuerda doña Alicia Osorio Marín.

Sin duda estos tiempos de violencia y grandes carencias marcaron la historia del barrio la Rosa, pero poco a poco el barrio fue saliendo adelante, el empuje y las ganas de sus habitantes pudieron más que las dificultades y de esta manera el barrio comenzó a desarrollarse, esta vez en beneficio de toda la comunidad.

Este bienestar para la comunidad se logro en gran parte durante el año de 1958, fecha en la cual el gobierno aprobó las juntas de acción comunal; por aquel tiempo en el barrio ya existía el centro cívico comunal, lugar en el cual sus miembros motivaban a los habitantes del barrio a participar de los comités en provecho del bienestar de toda la comunidad.

De esta manera el barrio la Rosa, comenzó su transformación, en un principio siendo un lugar con muchas necesidades en el cual con el tiempo se crearon diversas agrupaciones y asociaciones culturales y sociales, las cuales motivaron en gran medida este cambio y desarrollo de la zona.

El 22 de junio de 1968, nace la obra social la Rosa, llamada “núcleo de caridad”, obra en la cual se realizaban varias obras como la recolección de los mercados dominicales, cuyo objetivo era entregar estos mercados a las familias de menores recursos en el barrio, también colaboraban con el transporte de algunos pacientes del barrio a sus respectivas clínicas.

También ayudaban a cubrir algunas formulas medicas las cuales los habitantes de la Rosa no estaban en condición de cubrir, esta obra años más tarde finalizaría pero no sin antes dejar un gran aprecio y cariño entre la comunidad por esta noble labor.

Luego de esta obra, en el año de 1971 se crea el grupo juvenil “los Buscadores”, cuyo objetivo principal era crear una formación cristiano social en los jóvenes del barrio la Rosa, nombre que cambiaron en el año de 1977 por el de “Pascua Juvenil” en acontecimiento realizado durante la celebración de la semana santa.
En 1974 se crea el club juvenil “Mundo Joven”, club que dio inicio a su trabajo comunitario con la creación del “festival de comunidad”, evento que con el paso de los años se popularizo entre los habitantes no solo de la comuna 2 sino también de otros lugares quienes venían al barrio solo para poder participar de este festival, este evento se realizó durante nueve años, lo cual ayudo a mejorar la imagen del barrio la Rosa frente a toda la ciudad como un lugar de paz y cultura.

Luego de muchos años, el barrio la Rosa de la comuna 2 de Medellín, mira con expectativa al futuro, las condiciones han cambiado de como era todo en su comienzo y aunque todavía hay dificultades, sus habitantes trabajan por un futuro mejor mientras las sonrisas de la gran cantidad de niños que habitan en la Rosa retumban en cada una de la esquinas del barrio, demostrando que siempre se puede trabajar y realizar proyectos como “Comunarte” para que todo sea mejor en nuestra comuna.

Fuente: Periódico Comunarte

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