La Francia, un futuro construido con esfuerzo



Por: Mónica Samudio Valencia

Sobre la historia del barrio “la Francia”, hay varias historias, algunos dicen que este nombre se debe a un señor llegado de Francia, el cual estuvo desde los inicios del barrio pendiente de su desarrollo, razón por la cual le pusieron este nombre, otros sin embargo dicen que este nombre se deriva de una finca del sector llamada de esta misma manera en la cual se dio el desarrollo del barrio.

El barrio la Francia, se encuentra ubicado al nororiente de Medellín, un sitio montañoso, algo frío por su altura, con casas que conservan grandes jardines, esquinas con grandes matorrales, panaderías en cada cuadra, pero que también es un lugar que carece de espacios públicos donde sus habitantes puedan relajarse y entretenerse, lo que causa algo de individualismo en sus habitantes.

Como lo afirman las personas más antiguas del barrio, que a lo largo de su historia han tratado de instaurar lugares donde se pueda unificar la comunidad y no ocurra lo que comenta doña Blanca Inés Giraldo una mujer que a sus 54 años, tiene la fuerza, astucia ingenio y vitalidad de una mujer de 25, la cual lleva residiendo en La Francia hace 32 años, ” nosotros los habitantes de la Francia al no tener un coliseo, siempre nos ha tocado asistir a los eventos que realizan los barrios cercanos como Andalucía, sin poder nunca organizar un evento para la integración de la misma comunidad, de igual manera le ocurre a los niños que les toca ir a otras canchas para poder jugar”.

Según sus habitantes, el barrio la Francia inicia su construcción en el año de 1954, sin embargo otras personas dicen que todo comenzó en el año de 1950, pero en lo que todos coinciden es que en estos primeros días todo fue muy difícil.

las invasiones al barrio comenzaron por parte de la familia Rendón quienes compraron su lote a el señor Alfonso Arroyave, los Orozco lo compran al señor Pedro Rentería, y la familia Arango paga 1050 pesos por su tierra a Juan Arroyave, empiezan construyendo sus ranchos de bareque (guadua con barro) en lo que en ese momento eran piedras, rastrojos, caminos y árboles, los cuales los nuevos habitantes fueron adecuando para organizar el barrio sin afectar los límites entre los lugares aledaños que ya se encontraban en un mayor desarrollo.

Al igual que la mayoría de barrios en Medellín, La Francia se construye a lo largo de una montaña, pero con la diferencia que los invasores de barrios cercanos no se habían ubicado en este lugar por sus continuos deslizamientos, a causa de lo empinado y difícil del terreno.

Ante esta situación el barrio La Francia con respecto a los lugares aledaños, como Pablo VI y Andalucía, van quedando atrás en su desarrollo, como por ejemplo en la instalación de la luz, como cuenta doña Blanca Libia Rendón, una mujer robusta, con cabellos negros, brazos grandes y mirada dispersa, quien fue una de las primeras en habitar el barrio e incluso contó con la dicha de tener la primera tienda, ella comenta, “nos tocaba traer de contrabando la luz desde Andalucía, por medio de alambre dulce, pero las EE.PP molestaban mucho y nos quitaban la luz a cada momento”.

Por este notable atraso los integrantes del barrio La Francia en el año de 1960 deciden hacer un centro cívico ahora llamado centro de acción comunal, que contó en aquel momento como Presidente Emilio Moreno, Vicepresidente Guillermo Solano y el Tesorero o Fiscal Israel Arango, escogidos todos por voto popular, este estructurado grupo se encargó de insistir en la instalación del acueducto, los servicios públicos y el transporte ante la alcaldía de Medellín logrando cumplir entre los años de 1965 y 1970 con todos los proyectos y de esta manera ir transformando con mejores servicios y mejor calidad de vida, a los habitantes de la Francia.

En 1958 la familia García ya contaba con una tienda que era una importante entrada económica, pero no era sólo esto, entre los García se encontraba doña Margarita, una mujer de piel morena, cabello rizado, con lunares y pecas por su cara, brazos y hombros, una mujer intuitiva e inteligente, quien estudio su bachillerato y al mismo tiempo psicología infantil, lo cual fue uno de los motivos para realizar su propia guardería que con el tiempo se convertiría en un preescolar, doña Margarita crea este espacio debido a la pobre educación con la que se contaba hasta el momento se tenía en el barrio y que ella con sus conocimientos quería transformar .

En 1970 se abre la guardería Santa Maria, con aproximadamente 20 niños, los cuales en con un par de años triplicarían la cantidad de alumnos que se tenia inicialmente, lo que hizo que la guardería-preescolar fuera uno de los lugares más queridos por los niños del barrio. Maryury Velásquez joven de 16 años residente del barrio hace 9 y que estudio su preescolar allí, señala, “para poder entrar a estudiar con la profesora Margarita en Santa Maria, quien tenía muy buena fama por enseñar y tratar muy bien a los niños, había que hacer unas filas muy largas solo para entrar en el sorteo, pero cuando una se ganaba el puesto pasaba tan rico, fue halla donde aprendí a leer, escribir y multiplicar”.

Por sus buenos servicios, el amor que le brindaban a los niños y por todo lo que doña Margarita enseñaba la guardería-preescolar, este lugar se consolido durante 43 años, pero en el 2001 a causa del no pago sin importar el bajo precio que se cobraba por el gran favor que Margarita García hacia a sus hijos, este lugar tuvo que cerrar, que como ella misma comenta, “sirvió para formar a tres generaciones, todos los niños, muchachos y adultos me conocen y cada vez que me encuentro con alguno me agradecen por lo que les enseñe y les difundí para toda su vida”.

Cuando el centro cívico no existía, las pocas familias que vivían en este entonces tomaban el agua de las cunetas que se abrían entre la tierra y por donde pasaba el agua que venía desde cañada negra, los baños como cuenta don Gilberto de Jesús Arango que es igual de amable, colaborador e inteligente que su hermana Margarita Arango, se encontraban al final de la casa o en el solar, se hacía un ranchito tapado por hojas de caña brava, dos palos a los lados y ahí se acurrucaba .Después llegaría la idea de las letrinas y ahora el agua la tomaban de el tanque del popular 2, que estaba a 5 cuadras hacía arriba de la Francia, lugar en donde encuentra en la actualidad.

Entre el momento en que inicia la adecuación del barrio con los servicios públicos y la pavimentación de las calles, se inicia también la violencia en el barrio, grupos de barrios relativamente cerca de la Francia como Villa del Socorro, empiezan a invadirlo, roban cosas, maltratan a los jóvenes de el mismo barrio, atacan a gentes inocentes causando una reacción agresiva por parte de los jóvenes de la Francia, quienes al no aguantar estas humillaciones se empiezan a armarse y atacan a las pandillas invasoras. Esta guerra se inició en el año de 1986 y aparentemente concluye en el 2004, en este espacio de tiempo se encuentra guardado la situación de guerra más violenta que se ha vívido desde siempre en los barrios que conforman la comuna dos, ya que fue donde más muertos y heridos hubo.

A causa de esta rústica guerra los habitantes del barrio La Francia quedaron marcados para toda su vida, unos se fueron del barrio, otros siguen aquí pero se consideran personas frías como sus calles, desconfían de todo y de todos, se encuentran siempre a la defensiva, en lo posible prefieren trabajar individualmente, les gustaría cambiarse de barrio por que además no saben ni les interesa saber quienes son sus vecinos, se encuentran todo el tiempo en sus casas y no sienten la necesidad de crear nuevos espacios en el barrio.

Pero este no es el pensamiento generalizado de todos los pobladores de La Francia, Bryan Correo, es un niño de 7 años de edad, desde que nació vive en el barrio con sus padres, abuela y tío, con sus ojos de inocencia, su uniforme manchado de pintura y tierra, que con sus movimientos da muestra de sus travesuras y de lo feliz que se siente estando aquí, Bryan mientras se ríe comenta “ a mi no me gustaría irme del barrio, yo juego en la panadería del frente de mi casa play(maquinitas) y voy hasta Andalucía a jugar microfútbol, yo quisiera que hubiera un parque en la esquina de mi casa para no tener que ir tan lejos”.

Los nuevos y jóvenes habitantes del barrio todavía sueñan con un mejor barrio, con más integración y ayuda por parte de todos los habitantes adultos para que de esta manera se pueda hallar un mejor futuro para todos esos pequeños que no han recibido la suficiente educación que los lleve aspirar más alto, a pensar en un futuro, a formar grupos juveniles, a mejorar la acción comunal actual, hacer basares y actividades de integración para que las personas recuperen la confianza y vuelva hacer como lo confirma doña Luz Dari Taberes “Ojala fuéramos como éramos antes, un barrio donde no había que sentirse inseguros de nada, todo era totalmente tranquilo y en paz”.

Fuente: Periódico Comunarte

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